Las protestas del movimiento Cockroach en India fueron reprimidas violentamente esta semana, con miles de manifestantes de la Generación Z detenidos en estadios y centros comunitarios. El fundador del movimiento, Abhijeet Dipke, fue arrestado a su llegada, mientras el gobierno de Narendra Modi justifica las medidas como necesarias para proteger a los civiles en la capital. Sin embargo, esta acción ha generado acusaciones de priorizar la represión sobre la democracia, con la Oficina de Derechos Humanos de la ONU instando al respeto del derecho a la reunión pacífica. Paralelamente, en Ucrania, el Presidente Zelensky expresó su decepción por el acuerdo comercial de diésel entre el Presidente Trump y el Kremlin, calificándolo de “débil” y acusando a Trump de favorecer “al otro lado”. Trump, a su vez, ha manifestado su deseo de que Zelensky sea reemplazado y advirtió contra ataques a refinerías rusas, anunciando un alto el fuego energético que no prosperó. Zelensky continúa buscando solidaridad y soluciones en Europa. La situación refleja una semana de acusaciones mutuas y traición en ambos continentes.