Un creciente número de periodistas, tanto aquellos que se presentan como independientes como los que han cultivado una imagen pública específica, enfrentan una pérdida de credibilidad. Este deterioro se atribuye a la influencia de sus propias ideologías y a una falta de objetividad en su trabajo. La polarización ideológica parece estar afectando la percepción pública de la prensa. El texto sugiere que la adhesión a ciertas posturas políticas o creencias está nublando el juicio profesional de estos comunicadores. Esta situación plantea interrogantes sobre la imparcialidad y la confianza en los medios de comunicación. La falta de una visión crítica y la defensa de intereses particulares comprometen la objetividad periodística. En consecuencia, la credibilidad de estos profesionales se ve seriamente dañada.