Tras una breve recuperación post-pandemia, las librerías independientes enfrentan una creciente crisis económica debido a un desequilibrio en la cadena de valor del libro. El sector experimenta un aumento en el cierre de establecimientos, evidenciando dificultades financieras. Los libreros denuncian un “efecto tijera” que perjudica su rentabilidad. Exigen una distribución más equitativa de los beneficios a lo largo de toda la industria editorial. Buscan modificar las dinámicas actuales para asegurar la viabilidad de las librerías independientes. La situación pone de manifiesto la tensión entre los pequeños comercios y los grandes grupos del sector.