Estudios recientes demuestran una fuerte correlación entre el nivel económico y la salud, e incluso la longevidad. Según Stefan Fors, doctor en salud pública, existe una relación significativa a nivel grupal entre la economía, la enfermedad y la muerte prematura. Los individuos con mayores ingresos tienden a disfrutar de mejor salud y vivir más tiempo. Esta conexión se hace particularmente evidente al analizar datos geográficos, como en el caso de Estocolmo. La investigación sugiere que las disparidades económicas impactan directamente en la salud de la población. El acceso a recursos y oportunidades, influenciado por los ingresos, juega un papel crucial en la prevención de enfermedades y la promoción de una vida más larga y saludable.