Un nuevo estudio revela que las naciones más ricas han experimentado importantes beneficios económicos gracias a la inmigración en los últimos 35 años. La investigación, que será presentada en un foro del Banco Central Europeo, indica que la productividad y el crecimiento económico se han visto impulsados por la llegada de trabajadores, muchos de ellos altamente cualificados. El análisis, basado en datos de países de la OCDE, contrasta con las narrativas políticas que a menudo asocian la inmigración con problemas económicos. Se encontró que un aumento del 1% en la población inmigrante se correlaciona con un incremento del 1.2% en el crecimiento del PIB per cápita en cinco años, y del 1.9% en diez años. Este hallazgo es particularmente relevante para la Unión Europea, donde el crecimiento natural de la población ha sido negativo desde 2015. El estudio sugiere que muchos países desarrollados aún tienen capacidad para absorber más trabajadores inmigrantes.
