El Fondo Monetario Internacional (FMI) ha aceptado finalmente la necesidad de una auditoría de la deuda pública de Senegal, tras un período de estancamiento que, según las críticas, ha supuesto una pérdida de tiempo crucial para el país. Souleymane Guèye, figura clave en el debate sobre la deuda, enfatiza que la ciudadanía tiene derecho a conocer la verdad sobre la situación financiera nacional. Guèye advierte, sin embargo, contra la posibilidad de subcontratar este proceso de auditoría, sugiriendo que debe ser realizado de manera independiente y transparente. La decisión del FMI representa un avance significativo en las demandas de transparencia y rendición de cuentas en la gestión de la deuda senegalesa. Se espera que la auditoría revele el alcance real de las obligaciones financieras del país. Este cambio de postura del FMI se produce después de una intensa presión por parte de la sociedad civil y de actores políticos senegaleses. La transparencia en la auditoría es considerada fundamental para garantizar la confianza pública y una gestión responsable de los recursos del Estado.