La policía descubrió un criadero ilegal de más de 300 pitones en un apartamento, alertada por un consumo eléctrico inusualmente alto. El responsable, un hombre de origen chino, mantenía la cría en secreto durante varios años. Las autoridades investigan el caso como parte de un creciente problema relacionado con el tráfico de animales salvajes. El elevado consumo de energía fue la clave para destapar la operación. Se desconoce el destino final de las serpientes y si estaban destinadas a la venta o a otros fines. Este incidente pone de manifiesto las dificultades para controlar el comercio ilegal de especies exóticas. La investigación continúa para determinar la magnitud total de la red y posibles cómplices.