El parlamento islandés ha aprobado la celebración de un referéndum el 29 de agosto para decidir si reanuda las negociaciones para su adhesión a la Unión Europea. El primer ministro noruego, Jonas Gahr Støre, ha declarado que Noruega seguirá de cerca la decisión de Islandia, anticipando que podría influir en el debate interno sobre las relaciones con la UE. Sin embargo, Støre considera que el impacto en las posturas noruegas será limitado, ya que las prioridades del país se centran en sus propios intereses. A pesar de cualquier cambio, Noruega continuará siendo parte del mercado interior de la UE a través del Acuerdo del Espacio Económico Europeo (EEE). La decisión islandesa representa una modificación en el contexto regional para Noruega. El resultado del referéndum podría alterar el panorama político y económico en la región nórdica.