La caza comercial de ballenas ha sido reanudada en Islandia con la muerte de dos ejemplares frente a sus costas, según informan medios locales. Esta es la primera cacería en dos años, después de que se suspendiera en 2023 debido a preocupaciones sobre el bienestar animal y la viabilidad económica. La decisión de retomar la actividad ha generado controversia, con críticas por parte de organizaciones conservacionistas que denuncian el impacto en las poblaciones de ballenas. El gobierno islandés argumenta que la caza es gestionada de manera sostenible y que las ballenas representan una competencia para la pesca. No se han detallado las especies de ballenas cazadas ni las empresas involucradas en la operación. Se espera que la cacería continúe durante la temporada estival, aunque su alcance dependerá de las cuotas establecidas y las condiciones climáticas.
