Islandia ha enviado nuevamente una de sus dos embarcaciones balleneras al mar esta semana. Esta acción marca el fin de un paréntesis de dos años en que el país no había realizado capturas. Según reportes de la agencia AFP y medios locales, la medida se ha llevado a cabo a pesar de las protestas. Islandia, junto con Noruega y Japón, es uno de los pocos países que aún permiten la caza comercial de cetáceos. Esta práctica genera fuertes críticas a nivel internacional y el rechazo constante de los protectores de animales. El gobierno islandés mantiene su postura pese a la presión de las organizaciones ecologistas. El despliegue de la nave confirma la continuidad de esta actividad económica en la región.
