Un reciente informe revela que la agencia de Control de Inmigración y Aduanas (ICE) de Estados Unidos utilizó información recopilada a través del programa de menores no acompañados para identificar y localizar a familiares de estos niños en el país. Esta práctica permitió a ICE deportar a un mayor número de migrantes, aprovechando los datos proporcionados al gobierno para asistir a los menores. El informe detalla cómo se rastreó a padres, tutores y otros parientes, incluso aquellos sin antecedentes penales. La información, originalmente destinada a la reunificación familiar, fue empleada para facilitar las deportaciones. Críticos denuncian que esta estrategia socava la confianza en los programas de asistencia para menores migrantes. Se cuestiona la ética del uso de estos datos sensibles con fines de aplicación de la ley migratoria. El informe plantea serias preocupaciones sobre la privacidad y los derechos de los inmigrantes.