La agencia de Inmigración y Control de Aduanas (ICE) de Estados Unidos planea dotar a sus agentes con guantes capaces de administrar descargas eléctricas. Esta decisión ha generado una fuerte controversia y denuncias de posibles abusos. Críticos argumentan que el uso de estos dispositivos representa una escalada peligrosa en las tácticas de control migratorio y una violación de los derechos humanos. Se teme que los guantes puedan utilizarse para coaccionar o causar daño innecesario a los detenidos. La medida ha provocado reacciones políticas adversas, con legisladores y organizaciones de derechos civiles expresando su preocupación. ICE defiende su plan argumentando que los guantes son una herramienta de autodefensa para los agentes.