El Servicio de Control de Inmigración y Aduanas (ICE) ha cancelado su proyecto para establecer una red de grandes centros de detención de migrantes. La iniciativa contemplaba la creación de instalaciones gubernamentales con capacidad para albergar a cerca de 100.000 personas en proceso de deportación. La decisión pone fin a meses de controversia y críticas por parte de activistas y organizaciones de derechos humanos. ICE no ha ofrecido una explicación detallada sobre las razones del cambio de planes, pero la presión pública y las preocupaciones legales podrían haber influido. El proyecto original buscaba agilizar el proceso de deportación, pero generó dudas sobre las condiciones de vida y el trato a los detenidos. La cancelación implica que ICE continuará utilizando los centros de detención existentes, muchos de los cuales son operados por empresas privadas.
