La Corte Penal Internacional (CPI) enfrenta una nueva crisis tras la suspensión de su fiscal jefe, Karim Khan, por presuntas conductas sexuales inapropiadas. La medida podría generar meses de disputas internas y dañar la imagen de la institución, en un momento de crecientes tensiones con Estados Unidos. Khan, conocido por su postura firme, había impulsado solicitudes de órdenes de arresto contra funcionarios israelíes y líderes de Hamás por la situación en Gaza, lo que le valió tanto apoyo como rechazo. La suspensión se produce en un contexto de creciente hostilidad estadounidense hacia la CPI y divisiones entre sus estados miembros. La situación complica aún más el trabajo de la corte, que ya se encontraba bajo escrutinio internacional. Se espera que la investigación interna sobre las acusaciones contra Khan tome tiempo y genere incertidumbre sobre el futuro de la fiscalía.