El partido Fidesz, en el poder en Hungría, experimentó un debilitamiento significativo incluso antes del escándalo de indultos, según análisis recientes. Se estima que entre 600.000 y 700.000 votantes abandonaron el partido para finales de 2023, sin posibilidad de recuperación. El rápido ascenso de Péter Magyar, figura prominente tras la controversia de los indultos, ha logrado unificar y movilizar al campo opositor. Magyar ha conseguido movilizar a aproximadamente un millón y medio de personas que no participaron en las elecciones de 2022. Este fenómeno representa un desafío considerable para la gobernabilidad de Fidesz. La combinación de la pérdida de apoyo y la consolidación de la oposición plantea serias dudas sobre la capacidad del partido gobernante para mantener su posición.
