El primer ministro húngaro, Peter Magyar, ha anunciado un plan de reformas profundas destinadas a liberar a Hungría de una supuesta "mafia" política y económica. Magyar acusa a esta estructura de haber saqueado el país y de perjudicar a sus ciudadanos. El gobierno ha presentado un paquete de reformas constitucionales y legales para implementar estos cambios. El objetivo declarado es mejorar la calidad de vida de los húngaros y poner fin a la corrupción. Estas reformas representan un desafío directo al statu quo político y económico en Hungría. La magnitud y el alcance de las reformas aún están por definirse en detalle. Se espera que las medidas generen un debate público significativo.