Anita Orbán, la nueva ministra de Asuntos Exteriores de Hungría, enfrenta el desafío de reparar las relaciones diplomáticas deterioradas durante el gobierno de Viktor Orbán. Su nombramiento se produce en un contexto de tensiones y aislamiento internacional para Hungría. Orbán deberá reconstruir puentes con diversos países, incluyendo aquellos con los que las relaciones se han visto afectadas por las políticas de su predecesor. Esta semana, se reunió con su homóloga austriaca, Beate Meinl-Reisinger, en Viena, en un primer paso hacia la normalización de las relaciones. La canciller Orbán ha reconocido la magnitud de la tarea que tiene por delante, admitiendo que "se ha destruido mucho". Se espera que su gestión se centre en restablecer la confianza y el diálogo con la comunidad internacional.
