Arqueólogos han identificado los restos del rey húngaro Bela II, así como los de otros dos miembros de la dinastía Árpád. El hallazgo se produjo tras el análisis de restos óseos previamente recogidos en una osario. La mayoría de las tumbas reales húngaras fueron profanadas a lo largo de los siglos, lo que llevó a la acumulación de los restos en estos depósitos comunes. La identificación de los individuos se realizó mediante análisis forenses y estudios históricos. Este descubrimiento aporta nueva información sobre la historia de la dinastía Árpád, que gobernó Hungría durante siglos. Los restos permitirán un mayor conocimiento sobre la vida y las costumbres de la realeza húngara medieval.