El partido Fidesz, principal fuerza de oposición en Hungría, ha declarado ilegítima la elección del nuevo presidente, Tamás Sulyok. En respuesta, Fidesz anunció que boicoteará tanto la elección como la posterior ceremonia de inauguración. La decisión se basa en acusaciones de irregularidades y falta de legitimidad en el proceso electoral. Esta acción intensifica la crisis política en el país, profundizando la polarización entre el gobierno y la oposición. Se espera que el boicot de Fidesz tenga un impacto significativo en la credibilidad del nuevo mandato presidencial. La falta de participación de un partido importante plantea interrogantes sobre la gobernabilidad y la estabilidad política de Hungría en el futuro cercano. El partido argumenta que el nuevo presidente no cuenta con el respaldo necesario para liderar al país.