El partido Tisza, liderado por Péter Magyar, ha impulsado la posibilidad de que Hungría se una a la eurozona como una de sus principales propuestas de campaña. Sin embargo, la implementación de esta medida implicaría reformas económicas significativas y potencialmente dolorosas para la población húngara. Expertos sugieren que la adopción del euro podría afectar negativamente la popularidad del primer ministro Viktor Orbán y su partido. La entrada en la eurozona requeriría ajustes fiscales y monetarios considerables, lo que podría generar descontento social. Magyar ha reconocido que el proceso será complejo y exigirá un gran esfuerzo. La decisión final sobre la adopción del euro dependerá en gran medida de la aceptación pública y de la voluntad política del gobierno húngaro. El debate sobre la eurozona se presenta como un test crucial para el futuro político de Orbán.
