El nuevo gobierno húngaro ha decidido reducir significativamente los fondos destinados a las subvenciones corporativas, después de que se gastara casi la mitad del presupuesto récord del año pasado en tan solo 15 semanas. Los fondos para inversión fueron utilizados rápidamente a principios de año por el equipo liderado por Szijjártó. Se observa un cambio de enfoque en la política de apoyo empresarial. El ministro Tisza ha prometido un cambio de paradigma completo en la asignación de estos recursos. Esta decisión implica una reevaluación de las estrategias de inversión y un posible replanteamiento de las prioridades económicas del gobierno. La medida busca optimizar el uso de los fondos públicos y garantizar una distribución más eficiente de los recursos.