El gobierno de Viktor Orbán destinó al menos 500 mil millones de forintos (aproximadamente 1.36 mil millones de euros) en gastos secretos durante los meses previos a las elecciones de abril. La investigación del portal húngaro 24.hu revela que estos fondos se distribuyeron a empresas, fundaciones, organizaciones culturales y eclesiásticas. Una porción del dinero se utilizó para eventos deportivos y la adquisición de propiedades. Esta asignación de recursos se realizó de manera discreta, sin transparencia en el proceso. Los hallazgos sugieren una posible estrategia para influir en el electorado antes de los comicios. El gasto secreto plantea interrogantes sobre la integridad del proceso electoral húngaro y la rendición de cuentas del gobierno. La magnitud de la suma gastada ha generado controversia y críticas de la oposición.