El presidente húngaro, Tamás Sulyok, ha promulgado una nueva ley que establece límites de ocho años para el mandato del primer ministro. Esta legislación, conocida como "lex Orban", impide que antiguos primeros ministros vuelvan a ocupar el cargo. La medida genera debate sobre su impacto en la estabilidad política y la continuidad del liderazgo en Hungría. Aunque no se menciona explícitamente, se interpreta como una estrategia para asegurar la sucesión tras el mandato actual. La ley introduce modificaciones significativas en el sistema político húngaro, suscitando reacciones tanto a nivel nacional como internacional. Analistas sugieren que la norma podría tener implicaciones a largo plazo en la dinámica del poder en el país. La oposición ha criticado la ley, considerándola una maniobra para consolidar el control del partido gobernante.
