Una amplia operación anticorrupción ha sido lanzada en Hungría, apenas sesenta días después de las elecciones. La investigación se centra en posibles delitos económicos y abuso de poder dentro del círculo cercano al primer ministro Viktor Orbán. Se investiga el patrimonio de miembros de la familia Orbán, sugiriendo que podrían estar implicados en irregularidades financieras. Las autoridades han realizado arrestos y allanamientos en varias ubicaciones del país. La operación ha generado una fuerte reacción política, con la oposición exigiendo transparencia y rendición de cuentas. El gobierno, por su parte, ha calificado la operación como un ataque político motivado. Esta acción podría tener implicaciones significativas para la estabilidad política y la imagen internacional de Hungría.