El Primer Ministro húngaro, Péter Magyar, ha declarado que Hungría está experimentando una de las peores crisis energéticas de las últimas décadas. Esta situación se agrava por el descenso histórico del nivel del río Danubio, lo que podría llevar al cierre completo de la central nuclear de Paks. La planta, vital para el suministro energético del país, depende del agua del Danubio para su refrigeración. Un nivel bajo del río compromete la seguridad operativa de la central. Aunque no se ha especificado una fecha exacta, se teme un cierre inminente si la situación persiste. El gobierno húngaro está evaluando medidas para mitigar el impacto de esta potencial interrupción en el suministro eléctrico. La crisis energética amenaza con afectar a hogares e industrias en todo el país.