El gobierno húngaro ha pausado la implementación de la recogida selectiva de residuos orgánicos a pesar de las obligaciones con la Unión Europea. Un programa piloto con 230,000 participantes ha demostrado un bajo nivel de utilización de los contenedores proporcionados, con solo un 10% de los residuos orgánicos domésticos siendo separados correctamente. La decisión se tomó ante la preocupación de que la medida, potencialmente impopular, no lograría los resultados deseados. Originalmente, se esperaba que la recogida selectiva fuera obligatoria, pero el gobierno optó por no implementarla antes de las elecciones. Expertos señalan que esta demora dificulta el cumplimiento de los compromisos ambientales adquiridos con la UE. Mohu, la entidad responsable, ha frenado el proceso hasta nuevo aviso.

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