El gobierno húngaro considera poner fin a la regulación de precios de los combustibles en el país. La decisión se basa en la opinión de Péter Magyar, quien argumenta que el precio de mercado ha descendido por debajo del precio máximo establecido. Magyar sostiene que, al no existir justificación económica para mantener el tope, su eliminación es necesaria. Esta medida podría implicar fluctuaciones en los precios de la gasolina y el diésel, adaptándose a las dinámicas del mercado internacional. El anuncio se produce en un contexto de cambios en el mercado energético regional y global. Se espera que el gobierno detalle los plazos y mecanismos para la eliminación del control de precios en los próximos días. La medida busca, según fuentes gubernamentales, una mayor transparencia y eficiencia en el sector.
