El gobierno húngaro ha revelado su objetivo de cumplir con los criterios para adoptar el euro en 2030. Un componente crucial de este plan es reducir el déficit presupuestario por debajo del umbral del 3%. Actualmente, se proyecta un déficit del 7.5% para 2026, lo que plantea el desafío de cómo lograr una reducción significativa sin medidas de austeridad que afecten a los hogares. El gobierno aún no ha detallado completamente las estrategias específicas que empleará para alcanzar esta meta fiscal. La viabilidad de este objetivo depende de un crecimiento económico sostenido y de una gestión fiscal prudente en los próximos años. Se espera que más detalles sobre el plan se divulguen en el futuro cercano, ya que Hungría busca integrarse más plenamente en la zona euro. La consecución de este objetivo representaría un hito importante para la economía húngara.