El escritor Ádám Bodor ha criticado duramente el silencio de la Academia de Arte Húngara tras las recientes elecciones. Bodor considera inaceptable que la Academia ignore la situación política actual, a pesar de que han pasado casi tres meses desde los comicios. El autor insinúa que la mitad de la cultura húngara ha sido “sangrada”, posiblemente en referencia a las consecuencias políticas y sociales que percibe. Esta declaración se interpreta como una crítica a la falta de respuesta de las instituciones culturales a los cambios políticos. Bodor expresa su frustración por la inacción y la aparente indiferencia de la Academia. Su postura refleja una preocupación más amplia sobre la independencia y el futuro de la cultura en Hungría.