El equipo femenino de sable húngaro se coronó campeón mundial al derrotar a China en la final del campeonato. La victoria fue un esfuerzo colectivo, culminando con el toque final de Battai Sugár. Sin embargo, el desempeño de Szűcs Luca, con una impresionante racha de 12-3, fue crucial para el éxito del equipo. Este triunfo representa un logro significativo para la esgrima húngara femenina. La competencia fue intensa, pero las atletas húngaras demostraron habilidad y determinación para asegurar el oro. La victoria consolida a Hungría como una potencia en la esgrima internacional. El equipo regresará a casa con la medalla de oro y el reconocimiento de todo el país.