La fábrica de reparación de vehículos de Dunakeszi enfrenta una grave crisis financiera tras la suspensión de proyectos cruciales. Entre estos se encuentra una empresa conjunta con Rusia para la fabricación de vagones en Egipto, así como los servicios de reparación y revisión de los vagones de ferrocarril húngaros (MÁV). Se espera que el gobierno húngaro presente pronto un plan de rescate para la fábrica, siendo este el enésimo intento por evitar su cierre. La situación es crítica, con pocas opciones viables para el futuro de la empresa. Las alternativas ante el gobierno se describen como “mala” y “muy mala”, sugiriendo pérdidas multimillonarias inevitables. La fábrica se encuentra al borde de una deuda de decenas de miles de millones de forintos. La viabilidad a largo plazo de la empresa depende de la rápida intervención gubernamental.
