El nuevo Parlamento húngaro aprobó una reducción del 40% en los salarios mensuales de sus miembros, pasando de 5.300 a 3.200 dólares. La medida se extenderá a otros cargos públicos, incluyendo alcaldes y directores de empresas estatales. El primer ministro ha enfatizado que el servicio público debe motivarse por el compromiso con la ciudadanía, no por la remuneración económica. Esta decisión busca establecer un precedente de austeridad y responsabilidad fiscal en el gobierno. La medida contrasta con la situación en otros países, donde los altos ejecutivos de empresas estatales a menudo reciben salarios millonarios. La reducción salarial representa un cambio significativo en la política de compensación para los funcionarios húngaros. Se espera que esta política promueva una mayor confianza pública en el gobierno.