Ciento sesenta niños de hogares infantiles tuvieron el jueves por la noche una vista privilegiada del espectáculo pirotécnico de Budapest. El evento, que incluyó fuegos artificiales, drones y juegos de luces sobre el Danubio, fue presenciado desde el balcón del Monasterio Carmelita. Este monasterio, situado en la colina del Castillo de Buda, anteriormente sirvió como residencia oficial del ex primer ministro Viktor Orbán. La iniciativa brindó a los niños una experiencia especial y un recuerdo inolvidable. El acceso a este lugar normalmente restringido permitió una perspectiva única del espectáculo. La elección del lugar generó atención debido a su histórica asociación con el político húngaro.