El campeón húngaro no logró vencer ni al Víkingur Reykjavik islandés ni al FC Riga letón en su propio estadio. Ambos partidos terminaron en empate, lo que resultó en la eliminación del equipo húngaro de la competición internacional. Los resultados inesperados demuestran la creciente competitividad del fútbol europeo. Ni el factor cancha ni la condición de campeón pudieron asegurar la victoria para el equipo local. Víkingur Reykjavik y FC Riga avanzan a la siguiente fase del torneo. Este resultado representa una decepción para los aficionados húngaros y un logro significativo para los equipos islandés y letón.