Una planta de biogás en Szarvas, Hungría, fue originalmente diseñada para procesar residuos regionales. Tras ser adquirida por el grupo MOL y mediante una posterior mejora técnica, la planta comenzó a producir biometano verde. Este biometano ya se está suministrando a la red de gas local, contribuyendo a una fuente de energía renovable. La instalación aprovecha prácticamente todos los residuos generados, específicamente provenientes de mataderos de la región. Esta iniciativa representa un avance significativo en la gestión de residuos y la producción de energía sostenible. El proyecto demuestra el potencial de transformar desechos orgánicos en un recurso valioso, reduciendo la dependencia de combustibles fósiles y minimizando el impacto ambiental en Hungría.