El ejército húngaro está expandiendo sus responsabilidades más allá de la defensa tradicional, abordando desafíos internos como incendios forestales y la protección de infraestructura crítica. Esta diversificación incluye la participación en la extinción de incendios forestales, asistencia en desastres naturales y la seguridad de la central nuclear de Paks. Este cambio estratégico responde a nuevas amenazas y a la necesidad de aumentar la preparación nacional. La ampliación de tareas también busca mejorar la imagen pública del ejército y fortalecer su conexión con la población civil. Se argumenta que esta multifuncionalidad optimiza recursos y mejora la capacidad de respuesta ante diversas emergencias. La central nuclear de Paks, vital para la energía del país, recibe ahora protección reforzada por unidades militares especializadas.