Hugh Hefner, fundador de la revista Playboy, contactó al FBI en 2005 después de que una modelo de la publicación alegara ser víctima de Jeffrey Epstein. Según documentos judiciales revelados por medios estadounidenses, Hefner entregó la información a las autoridades federales. A pesar de la denuncia, parece que el FBI no tomó medidas inmediatas ni investigó a fondo las acusaciones. Esta revelación añade otra capa a la ya compleja historia de abusos sexuales vinculados a Epstein. La noticia plantea interrogantes sobre la respuesta del FBI a las primeras alertas sobre el comportamiento criminal de Epstein. Se desconoce el contenido específico que Hefner proporcionó al FBI, pero su intervención indica preocupación por la seguridad de las modelos de Playboy. Este caso reaviva el debate sobre la responsabilidad de las autoridades en la investigación de delitos relacionados con figuras poderosas.