El embajador de Estados Unidos en Israel, David Friedman, defendió sus declaraciones previas al calificar de “terroristas” a los colonos israelíes violentos en Cisjordania, argumentando que sus acciones intensifican el conflicto. Friedman aseguró que sus comentarios no provocaron una confrontación con el primer ministro Netanyahu ni con el enviado estadounidense Jared Kushner durante una reunión sobre la situación en Gaza. El embajador enfatizó que Israel no ha abandonado el plan general de la administración Trump para la Franja de Gaza. Sus declaraciones se producen en un momento de tensión creciente en la región debido a las acciones de algunos colonos. Friedman considera que la violencia de estos colonos solo sirve para exacerbar la inestabilidad y dificultar un posible acuerdo de paz. Subraya que su intención era señalar el impacto negativo de estas acciones, no desacreditar al gobierno israelí en su conjunto.

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