Android y iPhone permiten a los usuarios controlar el uso de datos móviles por parte de las aplicaciones en segundo plano. Desactivar esta función es una estrategia efectiva para disminuir el consumo de megabytes, evitando cargos inesperados y optimizando el plan de datos. Además de ahorrar datos, esta configuración contribuye significativamente a prolongar la duración de la batería del dispositivo móvil. Al limitar la actividad en segundo plano, el teléfono necesita menos energía para mantener las aplicaciones actualizadas constantemente. Esto también puede resultar en un mejor rendimiento general del celular, reduciendo la lentitud y mejorando la capacidad de respuesta. Tanto usuarios de Android como de iPhone pueden encontrar esta opción en la configuración de cada aplicación individualmente. Ajustar estos parámetros permite un control más preciso sobre el consumo de recursos del teléfono.