Investigaciones revelan una preocupante tendencia en Rusia, donde los reclutadores militares operan como verdaderos “comerciantes de carne”, aprovechándose de la vulnerabilidad económica de los ciudadanos. Aquellos que muestran interés en la “operación militar especial” en línea, han contraído deudas o figuran en listas de morosos ante el servicio de impuestos federal, son particularmente blanco de estos reclutadores privados. Estos individuos obtienen comisiones sustanciales por cada persona que consiguen enviar al frente en Ucrania. La práctica implica ofrecer contratos militares y un billete directo a la línea de frente. Esto sugiere una estrategia de reclutamiento más agresiva y oportunista a medida que las bajas aumentan y la necesidad de personal se intensifica en el conflicto ucraniano. Se estima que los reclutadores embolsan sumas considerables por cada soldado reclutado.