Este artículo explora si la lectura de diferentes géneros literarios provoca cambios medibles en el cerebro. La pregunta central es si el cerebro de un lector ávido de thrillers funciona de manera diferente al de alguien que prefiere el horror, como Stephen King. La investigación busca determinar si existen patrones de actividad cerebral distintos asociados con la preferencia por géneros específicos. Se intenta comprender si, a pesar de las preferencias individuales, existen procesos cerebrales comunes durante la lectura. El objetivo es desentrañar cómo la ficción, en sus diversas formas, impacta en nuestra neurología. En esencia, el texto plantea una indagación sobre la relación íntima entre lo que leemos y cómo funciona nuestro cerebro.