Los rebeldes hutíes afirmaron haber atacado instalaciones petroleras en Arabia Saudita, intensificando las tensiones en la región. En respuesta, Riad ha pedido a Irak que controle a las organizaciones proiraníes operando en su territorio. Arabia Saudita exige que Irak tome “todas las medidas necesarias” para evitar que su suelo se utilice para ataques futuros. Este llamado surge en un contexto de crecientes preocupaciones sobre la influencia iraní en Irak y su posible papel en desestabilizar la región. El ataque hutí representa una escalada en el conflicto yemení, que ya es considerado una crisis humanitaria. La comunidad internacional observa de cerca la situación, temiendo una mayor inestabilidad en Medio Oriente. La respuesta de Irak a la solicitud saudí será crucial para determinar el futuro de las relaciones bilaterales y la seguridad regional.