La creciente crisis de vivienda está forzando a replantearse el modelo tradicional de independencia residencial. El aumento de los precios de las casas, la escasez de alquileres y el encarecimiento del costo de vida impulsan a muchas personas a considerar alternativas. Una de ellas es el regreso a la convivencia multigeneracional, donde varias generaciones de una familia comparten un mismo hogar. Esta tendencia, antes menos común, se presenta como una posible solución a los problemas económicos y de acceso a la vivienda. Algunos ven en esta dinámica una forma de compartir gastos y responsabilidades, además de fortalecer los lazos familiares. Sin embargo, también presenta desafíos en términos de espacio y privacidad. La crisis actual está redefiniendo la forma en que concebimos el hogar y las opciones habitacionales disponibles.