Siete países europeos experimentaron el verano más cálido de su historia, estableciendo nuevos récords de temperatura. Además de las temperaturas máximas sin precedentes, también se rompieron récords en el número de noches cálidas, la duración de las olas de calor y la frecuencia de estas. La situación afectó a múltiples naciones dentro de Europa, evidenciando un clima en constante cambio. Los expertos señalan que esta tendencia al calentamiento continuará en el futuro. Estos eventos extremos resaltan la urgencia de abordar el cambio climático y sus impactos. Las consecuencias de estas olas de calor se sintieron en diversos sectores, afectando la salud pública y el medio ambiente en Europa. Se espera que el próximo verano continúe esta línea de récords y temperaturas elevadas.