El tráfico de buques a través del Estrecho de Ormuz ha disminuido a su nivel más bajo en una semana, con solo ocho embarcaciones registradas el martes. Esta caída se debe a que los armadores evitan esta vía marítima clave debido a las continuas hostilidades en Medio Oriente. Tanto Estados Unidos como los hutíes de Yemen, aliados de Irán, han informado de ataques separados. Las perspectivas de un alto el fuego en la guerra de Yemen parecen cada vez más remotas, ya que Teherán ha declarado que el estrecho permanecerá cerrado a menos que Washington acepte sus condiciones. La situación genera preocupación por las interrupciones en el comercio global y el aumento potencial de los costos de transporte marítimo. La inestabilidad regional amenaza la seguridad de la navegación en una de las rutas marítimas más importantes del mundo.