La reapertura del Estrecho de Ormuz, tras más de 100 días de interrupciones, permitirá la liberación de aproximadamente 62 millones de barriles de petróleo crudo al mercado global. Se espera que este flujo impacte significativamente a las refinerías asiáticas, que serán las principales receptoras del suministro. La interrupción previa del estrecho había generado preocupación por la estabilidad del suministro energético mundial. La normalización del tránsito marítimo a través de esta vía estratégica aliviará las tensiones en el mercado petrolero. Analistas sugieren que la inyección de petróleo podría moderar los precios, aunque otros factores geopolíticos también influyen. La disponibilidad de estos 62 millones de barriles representa un aumento considerable en la oferta global de crudo.