El Estrecho de Ormuz, crucial vía marítima para el petróleo, se prevé que se reabra este viernes tras un acuerdo entre Estados Unidos e Irán que busca poner fin al conflicto en Medio Oriente. A pesar de la inminente reapertura, se espera un retorno gradual a la normalidad, ya que alrededor de 500 barcos y 20.000 marinos permanecen varados en aguas del Golfo. Las embarcaciones deberán someterse a revisiones técnicas, incluyendo limpieza de cascos, tras meses de inactividad. Inicialmente, se anticipa que las primeras en transitar serán compañías navieras privadas y aquellas no cotizadas en bolsa, posiblemente seguidas por petroleros de Kuwait, Irak, Emiratos Árabes Unidos y Arabia Saudita. La presencia de minas designadas por Irán como zona de peligro exige precaución y posibles escoltas navales, incrementando los costos de seguro. Expertos indican que, pese al aumento en las primas de seguro de guerra, la alta rentabilidad del sector petrolero no debería ser un impedimento significativo para el tránsito.