El portavoz del Ministerio de Asuntos Exteriores iraní, Esmaeil Baqaei, declaró que el Estrecho de Ormuz no volverá a la situación anterior a la guerra. Subrayó que el reciente acuerdo alcanzado con Omán no implica la reapertura del estrecho a las condiciones previas al conflicto. Esta declaración sugiere una nueva normalidad en la región, con Irán aparentemente buscando redefinir el statu quo. Baqaei no proporcionó detalles específicos sobre esta nueva situación, pero enfatizó la firmeza de Irán en el tema. La declaración podría interpretarse como una señal de que Teherán busca una mayor influencia en la seguridad marítima del Golfo Pérsico. Este posicionamiento podría intensificar las tensiones con otros actores regionales y globales. La situación requiere un seguimiento continuo para evaluar su impacto en el comercio energético mundial.