Los precios del petróleo experimentaron un descenso del 5%, alcanzando su nivel más bajo en tres meses. Este declive se atribuye a las crecientes expectativas de que el Estrecho de Ormuz, una vía marítima crucial para el transporte de petróleo, podría reabrirse pronto. La tensión en la región había provocado temores de interrupciones en el suministro global, impulsando los precios al alza. Sin embargo, señales de una posible desescalada han aliviado estas preocupaciones. Analistas sugieren que la reapertura del estrecho podría normalizar el flujo de petróleo y estabilizar los mercados energéticos. La caída de precios impacta tanto a productores como a consumidores, con implicaciones económicas significativas a nivel mundial. La situación sigue siendo volátil y sujeta a desarrollos geopolíticos en la región.