Tras años de conflicto entre el ejército turco y el PKK en el sureste de Turquía, Diyarbakir experimenta un resurgimiento del turismo impulsado por un nuevo proceso de paz. La región, predominantemente kurda, está siendo promovida como destino turístico, atrayendo visitantes de diversas partes de Turquía e incluso de Europa del Norte y del Oeste. Los residentes y empresarios locales expresan optimismo, aunque con cautela, ante el potencial de un futuro más estable. Diyarbakir, descrita por algunos como "el París de Oriente", ofrece un rico patrimonio religioso, sus murallas históricas y los jardines de Hevsel, reconocidos por la UNESCO. La ciudad aspira a recibir cinco millones de turistas para 2032, y ya ha acogido a 1.3 millones en los primeros ocho meses del año. Los visitantes destacan la hospitalidad de la gente y la rica historia de Diyarbakir, lo que la convierte en un destino particularmente atractivo.